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EL NUEVO PGC DE PYMES

Imagen PGC 2015

EL NUEVO PGC DE PYMES

Tras muchos siglos de existencia, la contabilidad, que en tiempos pasados pretendió ser considerada ciencia o arte, ha sido aceptada como un lenguaje: el que nos permite comunicarnos en el mundo de los negocios.

Las lenguas evolucionan, por la influencia de otras, en función de avances científicos o por transformaciones sociológicas, y, por tanto, la contabilidad debe también irse adaptando a los tiempos.

Tras años en los que en cada zona geográfica del mundo se “hablaba” un lenguaje contable diferente, con el nacimiento y desarrollo de las normas internacionales de contabilidad, hoy normas internacional de información financiera, hemos conseguido lograr una especie de “esperanto” de la contabilidad. Europa y Estados Unidos fueron durante años los principales emisores de normas contables, mientras que otros países disponían de su propia normativa local. En 2002, Europa se sumó al movimiento de unificación de normas, adoptando las normas internacionales, hoy día utilizadas en más de 120 países.

Sin embargo, al albur de acontecimientos coyunturales, el ejemplo más claro el de la crisis económica, y de diferentes factores, intereses y presiones, la contabilidad, lejos de ser algo estable, se está transformando en un lenguaje cambiante.

En 2007, España se aprobó nuestro Plan General de Contabilidad, adoptando, o más bien “adaptando”, la normativa internacional. Desde entonces, se han incorporado numerosas modificaciones en relación a instrumentos financieros, deterioros de activos, planes sectoriales, etc.

En 2013 se aprobó la Directiva Contable sobre estados financieros y su plazo para la transposición por los diferentes estados miembros finaliza el 20 de julio de 2015. Como parte de esta Directiva, el ICAC está trabajando en la publicación del nuevo ” Plan contable para pymes”.

Algunas de las novedades previstas sorprenden porque son cuestiones que, pensábamos, estaban ya superadas. Entre otras, la vuelta a la amortización obligatoria del fondo de comercio, con un nuevo giro a un criterio que tiene argumentos a favor y en contra; la posible recuperación del método LIFO para valorar existencias; o el “renacimiento” de los gastos a distribuir en varios ejercicios y de los gastos de establecimiento, que en mi opinión no son activables al no cumplir con la definición de activo del marco conceptual.

Además, se espera una notable reducción de la memoria de las pymes, medida que estimo acertada; la simplificación del balance y la cuenta de pérdidas y ganancias, algo que no veo necesario y que puede generar una merma de información relevante; y la oportuna supresión del estado de cambios en el patrimonio neto.

En definitiva, no parece tener sentido que cada poco tiempo se cambien caprichosamente las reglas de nuestro lenguaje, porque al final no servirá para entendemos, que es su única finalidad.

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